El caso es que a una estudiante china llamada Yang, su móvil le jugó una pésima broma: se volvió loco y en una noche envío 4.700 mensajes de texto llegando a crear una factura de 300 yuan, unos 40 dólares que para el bolsillo chino no es poco dinero.
El móvil fue revisado por un técnico y éste aseguro que el terminal estaba funcionando mal, pero Yang tuvo que pagar el arreglo pues la garantía del móvil había expirado y además, pues sí, tuvo que pagar la cuenta de 40 dólares.
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